lunes, 21 de abril de 2014

Macerado oleoso de laurel y romero paso a paso. Step by step







Estos días he tenido la suerte de pasar unos días en un pueblecito alejado de la ciudad y la contaminación. Lo que es bueno para la mente y el cuerpo, también puede ser aprovechable para hacer jabón.

Precisamente es en esos lugares rodeados de naturaleza es en los que debemos aprovechar para hacer nuestras recolecciones de plantas para jabones (o para otros usos). Hay que evitar las plantas que hayan sido fumigadas. Si únicamente se han regado agua de lluvia, mejor que mejor. También hay que ser respetuosos con el medio, y no "arrasar" con todo lo que tengamos por delante, muy al contrario, intentaremos cortar las plantas con cuidado, evitando dañarlas o despoblar, por supuesto nunca cortaremos plantas protegidas. Siempre es conveniente llevar unas tijeras, para no andar dando tirones a las plantas.


Entre otras, yo recogí ramas de romero y laurel (incluyendo sus bayas ya muy maduras). Una vez en casa, las lavé para eliminar restos de polvo (siempre pueden portar bichos, larvas o deposiciones de pájaros o insectos). Después las dejé secar y me puse manos a la obra para elaborar un macerado oleoso. Para secar las hojas hay varios métodos, pero uno sencillo es escurrirlas bien y colocarlas en una bolsa de maya, con un simple secador de pelo (a baja temperatura) conseguiremos que queden bien secas.

Hacer macerados oleosos con con plantas secas es más "seguro" que hacerlos con plantas frescas (como en este caso), el motivo es bien sencillo, las plantas frescas tienen agua en su interior. La mayoría de las plantas tienen un 80-90% de agua (por ejemplo las herbáceas, o las hojas jóvenes), cuando compramos las plantas secas, ese agua se ha eliminado. Durante el proceso de macerado, el agua de la planta se mezclará con el aceite que utilicemos, por lo que las medidas se verán alteradas (en el caso de plantas leñosas como las del laurel y el romero la cantidad de agua es menor, si recolectamos hojas "viejas", la cantidad de agua se reduce). Otra cuestión a tener en cuenta es que ese agua puede macerar con el paso de los días y llegar a estropear nuestro aceite, así que utilicemos este aceite lo antes posible para evitar "disgustos". 

Una forma sencilla de secar plantas en casa, es limpiarlas y colocarlas extendidas entre hojas de papel absorvente y prensarlas con mucho peso (los libros son excelentes para esto). Al cabo de un tiempo, nuestras plantas habrán perdido el agua y estarán perfectas para hacer nuestros macerados e infusiones.

Continuando con el proceso de hoy, corté las hojas de laurel en trocitos, y desprendí las hojas de romero de las ramas más leñosas que eliminamos. 

Una vez hecho esto, es el momento de elegir el aceite. Si tenemos ya preparada la fórmula, basta con utilizar uno de los aceites que vayamos a utilizar. Es importante tener en cuenta dos factores: lo sensible que sea ese aceite al calor (ya que vamos a utilizar el método en caliente para el macerado) y el poder extractivo de ese aceite, cuanto menos cantidad de ácido oléico tenga un aceite, mayor capacidad de extracción tendrá (más capacidad de extraer las propiedades de la composición de la planta), por ejemplo los aceites de girasol, soja, maíz, colza y aceite de almendras dulces.





Colocamos las hojas en un bol, y añadimos la cantidad de aceite que deseemos (en mi caso, hasta cubrir las hojas). Utilicé aceite de girasol.



Seguidamente, trituré esta mezcla tal y como se ve en la fotografía siguiente:


Ahora es el momento de añadir la vitamina E, que nos ayudará a evitar el enranciamiento. Como vamos a hacer la extracción con calor, pondremos el 2% del peso del aceite en vitamina E y mezclamos con unas varillas.


Una vez hecho esto, colocamos la mezcla en un bote de cristal limpio, y cerramos con fuerza la tapadera para evitar que se derrame el contenido.


Es el momento de preparar el baño maría, tan sencillo como colocar el bote en una olla llena de agua. Esta olla la pondremos al fuego, a intentando conseguir una temperatura más o menos constante de 45º durante tres horas.


Cuando pasen las tres horas, retiramos la olla del fuego, y dejamos que se enfríe antes de sacar el bote.

Seguidamente haremos un doble colado, uno con un colador más grueso, y otro con uno de tela. Si queremos que el jabón tenga "tropezones", hacerlo exfoliante, etc, no tenemos porqué hacer un filtrado tan exaustivo.


Primer colado

Filtrado

Hemos llegado a nuestro objetivo, ya tenemos un macerado o extracto oleoso de laurel y romero, este es el color del aceite, un intenso verde oliva. Y el aroma... ha invadido mi estudio durante toda la tarde, olor a campo, a verde, a primavera.

Guarden estos aceites preferiblemente en botellas de cristal, en un lugar fresco y oscuro hasta el momento de su uso.




Próximamente haré el jabón y hablaremos de las propiedades del laurel y del romero.

Hasta entonces, les deseo lo mejor.

Espero que les guste.

Saludos y hasta pronto.





miércoles, 16 de abril de 2014

Siraku, jabón de cerveza



"La primavera ha venido.
Nadie sabe cómo ha sido.
La primavera ha venido.
¡Aleluyas blancas
de los zarzales floridos!"

"Nubes, sol, prado verde y caserío
en la loma, revueltos. Primavera
puso en el aire de este campo frío
la gracia de sus chopos de ribera
Los caminos del valle van al río
y allí, junto al agua, amor espera"

                 Antonio Machado


A mi la primavera me agota, reconozco que es la estación del año ideal, al menos en el lugar en el que vivo. Los días son largos y templados, las noches frescas. Me gustan los prados floridos, el olor de los geranios, las abejas, la manga corta, el color del cielo... pero la primavera deja mi cuerpo medio roto, cansado y somnoliento, no lo puedo evitar, no es una cuestión de actitud, me pasa cada año y como cada año se pasará.

 Mientras tanto, con el motor a ralentí, voy haciendo lo que puedo, y lo que puedo hacer hoy es enseñarles mis jaboncitos de cerveza. Una nueva remesa que me ilusiona especialmente.

Tienen ya cuatro meses de curado ¡estupendo!. El paso del tiempo juega a nuestro favor, y en este caso se han endurecido las pastillas y se han afianzado los aromas de una forma extraordinaria. Un jabón recién hecho puede oler bien, pero es el paso de los meses lo que nos dirá realmente el aroma que tiene la pastilla. Puede ocurrir que un aroma demasiado potente a la larga se suavice, convirtiéndose en un olor lleno de matices, diferente a los que habitualmente utilizamos.




Lúpulo

La fórmula está compuesta por aceites saponificados de oliva (macerado de lúpulo, lavanda y regaliz), coco, maíz, palma y girasol. También infusión de regaliz, cerveza (Guinness) y arcilla blanca.



Aromatizado con aceites esenciales de patchulí, clavo, árbol de té, menta y sándalo.














Espero que les guste.
Pasen unos felices días de descanso.

Saludos y hasta pronto.

miércoles, 26 de marzo de 2014

Dulce: Jabón de aguacate y yogur griego


Es casi milagroso que un puñado de tierra y una semilla se transformen en la carnosa, nutritiva y colorida carne de las frutas. Siempre lo pienso cuando como sandía, plátano, mango, aguacate... Nada tan natural y sano como un buen bocado de fruta fresca.
En esos momentos casi tengo la tentación de ser vegetariana, aunque creo que me resultaría imposible renunciar al pescado y al queso. 
Ahora que llega el buen tiempo podemos hacer mil combinaciones de frutas, verduras y legumbres que sin duda alegrarán nuestro día a día. 

Por otra parte nuestro aparato digestivo agradecerá una buena dosis de productos vegetales a diario.


Hay ingredientes de origen vegetal (además de los aceites y mantecas) que podemos añadir a nuestros jabones, enriqueciendo así la fórmula. En este caso utilicé la pulpa del aguacate, que se parece en su composición al sebo de la piel, y por ello es muy utilizado para el cuidado de la piel seca, escamosa y en vía de envejecimiento. Muy completo en vitaminas A, B, C, D, E, H, K, PP


Pensando en un jabón cremoso, añadí también yogur griego, que aporta suavidad y acondicionado a nuestra piel.
 




La fórmula está compuesta por aceites saponificados de oliva virgen, aguacate y coco, también manteca de karité, pulpa de aguacate, yogur griego, vitamina E y un toque leve de fragancia de Talco.













Espero que les guste.

Saludos y hasta pronto.


lunes, 3 de marzo de 2014

Jabón de la Reina



Si, otra tanda de nuestro querido Jabón de la Reina, y es que siempre es agradable tenerlo en la despensa jabonera. Esta es la primera tanda del año, sigue curándose en el secadero, cuantos más meses mejor, aunque ya está listo para su uso.




La fórmula está compuesta por aceites saponificados de oliva virgen extra, coco y maíz, enriquecido con manteca de cacao y estearina de palma. Además, tiene cera de abejas, miel y propóleo, también vitamina E.


 



 Las pastillas están aromatizadas con aceites esenciales de naranja, romero y lavandín y un suave toque de fragancia de franguipani.

Es un jabón espumoso y con alto acondicionado, para todo tipo de pieles.














* Las pastillas se presentan en formato redondo (40 gr) 
y formato de corte normal  (100 gr).


Espero que les guste.
Saludos y hasta pronto.



martes, 25 de febrero de 2014

Tutorial: Formulando jabón paso a paso (II)


 Este tutorial está dirigido a personas que ya tengan alguna noción sobre elaboración de jabones artesanos y sobre conceptos como el sobreengrasado, la concentración, etc. 

FORMULANDO JABÓN PASO A PASO

Necesita papel, lápiz y una calculadora.


1º Decida qué tipo de jabón quiere hacer (para la ropa, pieles grasas, pieles secas, etc). Si es su primer jabón, les recomiendo uno muy sencillo, por ejemplo el clásico jabón de aceite de oliva virgen. Solo necesitará el aceite, agua destilada (o mineral) y sosa cáustica muy pura (al menos del 99% de pureza). 

2º Estudie la tabla de grasas (aceites y mantecas) y según sus propiedades decida  las que utilizará.  Consultaremos en la tabla el SAP (índice de saponificación de cada grasa). Si no tiene una tabla SAP, le será fácil encontrar una en Internet -asegurándose de que la fuente es fiable-. Puede también elaborar usted mismo una tabla, buscando el "índice de saponificación" del aceite que usted quiera utilizar para elaborar el jabón.

3º Decida qué cantidad TOTAL de jabón -en gramos- vamos a hacer (dependerá del molde que tengamos). Es recomendable empezar por hacer pequeñas cantidades de jabón si es usted principiante, bastará con que haga de 200 a 300 gr de jabón. Así podrá probarlos sin desperdiciar materias primas.

4º Por favor, NO TENGA PRISA EN REALIZAR LOS PASOS 1, 2 Y 3.


EJEMPLO SENCILLO:   
Realizar la formula de un jabón de aceite de oliva virgen.


-          El SAP (Índice de saponificación) del aceite de oliva virgen es 0,134. Esto quiere decir que para que 1 gramo aceite de oliva se convierta en jabón, necesitamos 0,134 gramos de sosa cáustica (que disolveremos en la cantidad adecuada de agua).

-          Vamos a saponificar por ejemplo 300 gramos de aceite de oliva, o sea, vamos a convertir en jabón 300 gramos de aceite de oliva.  Como va a ser un jabón cosmético, queremos que sea respetuoso con la piel, por lo que debemos dejarlo SOBREENGRASADO (SE), esto quiere decir que un porcentaje de la grasa no será saponificada. Por ejemplo queremos un jabón con el 9% de SE. La operación que realizaremos es la siguiente:


       300 gr de aceite – 9% sobreengrasado = 273 gr


Esta operación nos ha servido para saber la cantidad de aceite que va a saponificar (273 gr), pero evidentemente, al hacer el jabón, utilizaremos el total de aceite (300 gr). La diferencia al restar 300-273, que son 27 gr (el sobreengrasado), lo podemos reservar y añadir al jabón una vez conseguida la traza. Hay diversos puntos de vista al respecto, algunos jaboneros reservan el aceite de sobreengrasado y no lo añaden hasta el final, otros no. La línea lógica es que cuando un aceite sea muy delicado, se puede reservar, pero es tan poco el tiempo el que pasará entre que alcancemos la traza y la incorporación de este aceite, que dudo sirva de algo. Una vez más, la experiencia de cada jabonero será la que nos haga tomar estas decisiones.

-          Para saber qué cantidad de sosa necesitamos, realizaremos la siguiente multiplicación:

   273 (aceite de oliva) x 0,134(SAP) = 36,58 gr de sosa



-          

 Ya hemos dado el primer paso, sabemos la cantidad de sosa. Sabemos también que la sosa debemos disolverla en agua mineral o destilada, entonces ¿Qué cantidad de agua necesitaremos para hacer esta disolución?. Esto dependerá también del jabón que queramos realizar, cuanta más agua haya, más tiempo tardará en secar el jabón, pero claro, en ocasiones necesitamos que el jabón tenga una consistencia fluida para poder trabajar cómodamente (por ejemplo para añadir colores, arcillas, etc). Yo utilizo una concentración media del 30%, pero cada artesano, con el tiempo va reconociendo qué cantidad de agua necesitará según el jabón que quiera conseguir. Para hacer nuestro jabón de aceite de oliva, necesitamos una concentración de 30%, esta sería la fórmula que utilizaríamos:


36,58 (sosa) x 100 : 30 (concentración que queremos) – 36,58 = 85,36 gr de agua


-          Ahora ya está todo calculado, disolveremos 36,58 gramos de sosa en 85,36 gramos de agua. Más tarde mezclaremos esta lejía con los 300 gramos de aceite de oliva y conseguiremos el jabón.

-          Si queremos hacer un jabón con varios aceites (que es lo habitual) iremos haciendo estos cálculos uno a uno, y después sumaremos las cantidades resultantes de SOSA, AGUA y ACEITE.

-          Ya sabemos que nuestro jabón va a pesar 421 gramos (sumando el aceite, el agua y la sosa). Con el tiempo, parte del agua se evaporará restando peso al jabón.

  Si quisiéramos hacer esta misma fórmula para un molde de 1000 gramos, solo tendríamos que hacer lo siguiente:



421 (gr de jabón que tenemos calculado) lo queremos pasar a 1000 gr
300 : gramos de aceite de oliva -> 300 x 1000 / 421 = 712,6
36,58: gramos de sosa -> 36,58 x 1000 / 421 = 86,9
85,36: gramos de agua -> 85,36 x 1000 / 421 = 202,8

712,6 + 86,9 + 202,8 = 1002,3 gr (lo que pesará el jabón)




 Espero que les guste.
Saludos y hasta pronto.

(disculpen el formato de este post, pero está pasado de word y no es muy estético)




martes, 18 de febrero de 2014

Deseo: jabón de avena


Los romanos llamaban a la avena "aveo", que quiere decir deseo. Lo llamaban así por el gusto que tenían los animales por comer este cereal. Con el paso del tiempo, los humanos descubrieron los beneficios de la avena para su propio uso, formando parte de nuestra alimentación y de muchos productos cosméticos.


Estos son los jabones de avena que he preparado:




La fórmula contiene: aceites saponificados de oliva virgen, almendras, aguacate, coco y palma bio. Además avena coloidal, agua y leche de avena, vitamina E y óxido amarillo. Aromatizados con una suave fragancia de avena.

Está pensado para todo tipo de pieles.













La avena es apreciada en cosmética, siendo especialmente útil en casos de pieles sensibles, irritables, con tendencia a la descamación y a las alergias, así como para aquellas personas que presentan una intolerancia a los cosméticos y para la piel de los niños. Por supuesto, no se debe utilizar si se tiene alergia a este cereal.

Posee propiedades antiinflamatorias.
Regula el ph cutáneo.
Evita la deshidratación de la piel.
Tiene una acción suavizante, calmante y relajante.
Absorbe la suciedad y los residuos celulares.
 
 
Entre otros, contiene abundantes sales minerales y oligoelementos como el fósforo, zinc, manganeso, magnesio, hierro, cobre, sílice y selenio. Este último es el responsable del éxito de la avena en tratamientos como el acné o la dermatitis.

Otros componentes importantes son las vitaminas E, A y del grupo B, así como glúcidos, proteínas y grasas como el ácido linoleico, oleico, palmítico y esteárico.
 
Me ha parecido muy interesante, por ejemplo, el utilizar harina de avena en el baño (a modo de infusión), para aliviar el picor que produce la psoriasis, la urticaria. la dermatitis, etc. También se puede utilizar preparando una mascarilla con harina de avena y miel.


Campo de avena, fotografía de Antonio Aroca

ORIGEN DE LA AVENA
 
La avena es un cereal que se conoce desde la antigüedad. Con la aparición de la agricultura en las primeras comunidades, los cultivos iniciales realizados por el hombre fueron de trigo, cebada, higos, habas, lentejas y avena, entre otras materias primas.  
La creencia general apunta a que la avena tiene su origen en Europa Occidental, y que fue el alimento base para pueblos reconocidos por su vigorosidad, como los irlandeses y escoceses. Además, se sabe que pociones a base de avena, se recomendaban en la antigüedad para aligerar las afectaciones del sistema nervioso central.
Si bien los primeros restos arqueológicos de la avena fueron hallados en Egipto, no existe evidencia alguna de que haya sido cultivada por esa civilización. De hecho, los restos más antiguos de cultivo de avena fueron encontrados en Europa Central, y datan de la Edad del Bronce.
Fuentes: Harinas Selecta, Alimentación vegetariana.


Espero que les guste.

Saludos y hasta pronto.


miércoles, 12 de febrero de 2014

Mimí, jabón suave




Hoy les presento a Mimí, el segundo jabón de esta temporada. Me divertí mucho haciendo pruebas de colores, siempre pueden ocurrir cosas inesperadas, pero finalmente me gustó el resultado. Aunque sus colores son llamativos, no se dejen engañar, es un jabón muy suave e hidratante, sin estridencias, ni siquiera en el aroma.





La fórmula está compuesta por aceites saponificados de oliva virgen extra (macerado de zanahoria), palma y coco. Tiene un sobreengrasado del 12%, muchas burbujas y una limpieza suave. Para todo tipo de pieles.









Espero que les guste.

Saludos y hasta pronto.