sábado, 20 de septiembre de 2014

Tutorial: Las ceras como aditivos en el jabón.




Jabón de la Reina, con cera de abejas
En muchas ocasiones habrán leído que añado ceras a los jabones. Se viene haciendo desde el principio de los tiempos por los jaboneros, ya que las ceras aportan diversas cualidades interesantes. Lógicamente, la más evidente es la dureza física. También se utiliza por ser una materia prima natural altamente resistente a la acción de hongos y bacterias. La cera de abejas sube el acondicionado a los jabones, lo que quiere decir que ayudarán a suavizar y nutrir nuestra piel. Pueden leer este post de Beatriz Achával para ampliar la información sobre la cera de abejas.


Ceroplastes cinensis, insecto segregador de cera 
Otra cera de origen animal es el Espermaceti, procedente de las ballenas. También la Cera China, segregada por insectos como el ceroplastes. La lanolina es una cera procedente de las glándulas sebáceas de algunos mamíferos como las ovejas.

Punto y aparte merece el ácido esteárico, que procede de la síntesis de aceites y grasas (animales y vegetales), tiene características similares a las ceras, pero su composición química  es diferente. Pero hablaremos de él en otra ocasión, así nos ceñimos a las ceras comunes.

Preparando este post, me he dado cuenta de mis nulos conocimientos de química. Intentando entender la forma en la que saponifica una cera, busqué ayuda entre amigos químicos como Pamela Morales y jaboneros como Ana Serrano Varea a los que agradezco la colaboración.

Es importante y responsable conocer el origen de la materia prima que utilizamos en nuestros jabones. Es horrible comprobar las condiciones en las que se encuentran los candelilleros (extractores de cera candelilla), o el peligro de deforestación de las selvas de Brasil (para la extracción del aceite de palma o de la cera carnauba). Realmente no es necesario contribuir a estas barbaridades para la realización de jabones artesanos. Siempre nos quedan grasas y ceras de excelente calidad que no atacan el medio ambiente o que proceden de extracciones responsables. 

Pero empecemos por el principio...

QUÉ ES UNA CERA

Según la Real Academia Española, la cera es una Sustancia sólida, blanda, amarillenta y fundible que segregan las abejas para formar las celdillas de los panales y que se emplea principalmente para hacer velas. También la fabrican algunos otros insectos.

Esta es la definición de la cera de abejas, pero sabemos que existen otros tipos de ceras que pueden ser de origen vegetal, animal y mineral. Una cera es una sustancia sólida, blanca o amarilla, fundible e insoluble en agua, de origen animal, vegetal o mineral, que es muy maleable y tiene diversos usos (...). Una cera debe ser sólida a 20°C , ser cristalina, fundir arriba de 40°C sin descomposición; tener una viscosidad relativamente baja por arriba del punto de fusión, tener propiedades de consistencia y de solubilidad que dependan estrechamente de la temperatura y poder pulirse con la aplicación de una presión ligera. 

De la palma se extrae la cera carnaúba
 Las ceras son ésteres de los ácidos grasos con alcoholes de peso molecular elevado, es decir, son moléculas que se obtienen por esterificación, reacción química entre un ácido carboxílico y un alcohol, que en el caso de las ceras se produce entre un ácido graso y un alcohol monovalente lineal de cadena larga. Son sustancias altamente insolubles en medios acuosos y a temperatura ambiente se presentan sólidas y duras. En los animales la podemos encontrar en la superficie del cuerpo, piel, plumas, etc. En vegetales las ceras recubren en la epidermis de frutos, tallos, junto con la cutícula o la suberina, que evitan la pérdida de agua por evaporación en las plantas. Otro ejemplo es la cera de abeja, constituida por un alcohol (C30H61OH) y ácido palmítico ((CH3(CH2)14COOH)). Organismos que forman plancton son ricos en ceras, por esta razón, animales marinos de regiones frías, cuyo alimento principal es el plancton, acumulan ceras como principal reserva energética.

 Los lípidos simples son abundantes en la naturaleza en forma de: ceras y glicéridos. Los glicéridos a su vez se encuentran en forma de grasas y aceites.

TIPOS DE CERAS

Aunque ya hemos dicho que existen diversos tipos de cera, yo solo utilizo las de origen vegetal y la de abejas. Saber los índices de saponificación es necesario para poder hacer jabones, como ya hemos explicado en otras ocasiones. La dificultad aparece al intentar buscar el SAP de las ceras, ya que normalmente no se utilizan para la elaboración de jabones (supongo que por su elevado coste).


- Cera de abejas: Como su nombre indica, la producen las abejas, por lo tanto no es un producto vegetal, sino una secreción animal. Se encuentra en los panales, y la segregan estos insectos por medio de sus glándulas cereras. (63º fusión). Saponificación: 1g-0,094 KOH/g)




- Cera carnauba: Producto exudado de las hojas de la palma de cera, Copernicia cerífera, originaria de regiones del trópico sudamericano. Se trata de la cera fundente natural más dura, y se utiliza para fabricar  velas, grasa para zapatos, cera de alto lustre, barnices, discos fonográficos y pinturas para automóviles.(78-85º fusión). Saponificación: 1 g-0.088 KOH/g





 
 - Cera de soja: obtenida a partir de los granos de la planta de soja, por hidrogenación del aceite de soja. Actualmente es muy valorada para la fabricación de velas, ya que no es contaminante como la parafina, además de ser mucho más duradera. (48º fusión)



 

- Cera bellina: Es una cera de abejas modificada, más útil para la realización de bálsamos y cremas (para espesar aceites, evitar cristalizaciones, etc). Muy valorada por aportar suavidad e untosidad.




- Cera de arroz: Se extrae del salvado de arroz, tiene un punto de fusión muy alto, por lo que es complicada su utilización en jabones. Sin embargo me gusta por la suavidad y brillo que aporta.  Es menos untosa que la cera de abejas (81º fusión). Saponificación: 75-120



 


 - Cera candelilla: Se extrae del arbusto Euphorbia cerifera. Según mi experiencia es similar a la cera de arroz, también facilita el desmoldado (70º fusión).





 
Cera de mimosa

Otras ceras vegetales:
- Cera de mimosa.
- Cera de cáñamo.
- Cera de caña de azúcar. 
- Cera de jojoba.
- Cera de rosas.
- Cera de japón.
- Cera de ricino.
- Cera de uricuri.
- El aceite de jojoba es una cera vegetal líquida.
- La cera montana se encuentra en la lignita 
(cuyo origen son plantas del periodo terciario)

Mi experiencia me dice que cualquier cera (de origen vegetal o animal) puede utilizarse en los jabones, sin embargo, sabiendo el índice de saponificación de la cera de abejas y la cera carnauba, será más fácil predecir los resultados. Saber los índices de saponificación es necesario para poder hacer jabones, como ya hemos explicado en otras ocasiones. La dificultad aparece al intentar buscar el SAP de las ceras, ya que normalmente no se utilizan para la elaboración de jabones (supongo que por su elevado coste y dificultad para encontrarlas) y hay pocas publicaciones al respecto .


Desgraciadamente no he podido conseguir índices de saponificación de otras ceras, por lo que hago un cálculo aproximado del SAP de las demás.Si alguien puede aportar cualquier índice, sería estupendo añadirlo a este post.


PRÁCTICA

Si usted va a utilizar cualquier cera para la elaboración de cremas bálsamos o jabones, debe asegurarse de que su origen es el correcto, es decir, compre en lugares que le resulten de confianza, que vendan materia prima para la elaboración de cosméticos. Después infórmese sobre las características de la cera (origen, características físicas, punto de fusión, etc). A mi me gusta la cera de abejas amarilla, la que huele a miel, hay otra más oscura, menos filtrada, pero tiene muchas "impurezas" y me resulta menos agradable añadirla al jabón.
Una vez elegida la cera que vamos a utilizar para nuestros jabones, es la hora de comenzar. Yo recomiendo poner del 1 al 2% de cera del total de las grasas, con esta cantidad será más fácil el manejo, evitaremos que se "acelere" la traza, etc, etc. Para ser sincera, yo suelo añadir más cantidad de cera (del 3 al 4%) porque me encanta la plasticidad que da a algunos jabones, es todo cuestión de gustos, ganas y práctica.

Colocaremos la cera en una olla (preferiblemente de fondo grueso que permita la consevación del calor). Trabajaremos con fuego muy bajo -mejor en hornillo eléctrico-, es mejor tardar más que quemar la cera y estropearla. Recuerden que en la elaboración del jabón las prisas nunca son buenas. Esta es la forma que yo utilizo, pero seguro que hay otros métodos igualmente efectivos.



La cera deberá fundirse lentamente, nunca debe salir humo, si es necesario retiraremos la olla del fuego e iremos removiendo con suavidad y repitiendo la operación, Lo ideal sería fundir la cera al baño maría, si es una pequeña cantidad, es lo más adecuado y la cera mantendrá sus propiedades, pero el proceso es mucho más lento. También lo podemos hacer en el microondas, pero personalmente no me gusta. Recuerde que si utiliza el microondas debe utilizar un recipiente de cristal que admita altas temperaturas.

Podríamos hacer el proceso al revés, es decir, calentar el aceite y añadir la cera hasta que se funda, pero no veo necesario someter al aceite a ese calor durante tanto tiempo.

No debemos salpicar de cera fundida las paredes de la olla (en lo posible), ya que estas salpicaduras se enfrían con rapidez y pueden molestarnos posteriormente.

El siguiente paso es añadir los aceites. Iremos añadiendo aceites y mantecas en orden de menos a más delicados. Recomiendo añadir el aceite de oliva que soporta bien temperaturas altas (160-200º). Por ejemplo, la manteca de karité es mejor no someterla a altas temperaturas, solo la necesaria para que funda, no la añado a la cera de abejas fundida sin haberla mezclado previamente con por ejemplo aceite de oliva. La manteca de cacao por ejemplo se funde con unos 36-38º.

Una vez fundida la cera (65º), añadiremos poco a poco los aceites sin dejar de remover: pese una cantidad de aceite que sea aproximadamente el triple del peso de la cera que hemos fundido y caliéntelo un poco (si el aceite está muy frío, solidificará la cera rápidamente). Cuando digo poco a poco, es poco a poco, un hilo de aceite sin dejar de mover, para que ambas sustancias se mezclen entre si. Si añadimos de golpe el aceite frío, la cera se enfriará por el cambio de temperatura y costará más mezclarlos.También podemos calentar previamente el aceite, lo cual facilitará el manejo. Soy partidaria de calentar lo menos posible los aceites, es preferible trabajar más con las varillas y menos con la temperatura.

Si la temperatura ambiental es baja, pronto veremos que nuestra mezcla de grasas y cera se va volviendo opaca, esto es natural porque se va solidificando, pero es "peligroso". Si la mezcla se enfría demasiado tendremos que volver a fundirla, lo que no me gusta demasiado. Por eso, es importante que la temperatura de la lejía sea la misma que la de los aceites que ya tenemos preparados y fundidos.

Como normalmente la cantidad de cera que hemos añadido a los aceites es pequeña, no habrá mayor problema en conseguir la traza normal del jabón, eso si, todo lo hace la práctica. Recomiendo mover enérgicamente más con varillas que con batidora si la cantidad de cera es grande para evitar una traza espesa y de difícil manejo.

Jabón de la Reina elaborado con cera de abeja

Si desean ampliar información sobre las ceras, les recomiendo la página Natural Cosmetics, también la página El mundo de los lípidos, son lugares estupendos para aprender y consultar.

Fuentes: EcuRed,  Códice Catingón,Saponification Chart, Mendrulandia. Universidad de Texas (sobre la extracción de cera candelilla),http://biomodel.uah.es/model2/lip/inicio.htm, http://beatrizachaval.blogspot.com.es/2012/02/cera-de-abejas.html, 

Fotografías: J.Torregrosa, La vida lúcida, Google


Espero que les guste.
Si desea corregir o ampliar la información sobre las ceras estaré 
encantada de añadirlo a este post.

Saludos y hasta pronto.


sábado, 13 de septiembre de 2014

Limoncello, jabón de cítricos


Cuando pienso en una naranja, imagino una esfera llena de un líquido milagroso, de hecho el zumo de naranja es fundamental en mi desayuno. ¿Y qué me dicen de un simple pescado a la plancha con un chorrito de aceite de oliva y unas gotas de limón?. Y el pomelo, comerlo en la merienda es una verdadera delicia, y el granizado de limón para las tardes calurosas... rico, rico. 
Ya he dicho en otras ocasiones que me apasionan las frutas, nada como ir a una buena frutería y deleitarse con las decenas de colores, aromas y formas que se extienden en los mostradores. Actualmente tenemos a nuestro alcance la posibilidad de disfrutar de frutas exóticas llegadas en pocas horas desde lugares remotos. ¿Nunca se han sentado bajo un árbol a comer sus frutas directamente? Yo de pequeña lo hacía, recuerdo los grandes campos de albaricoques cuajados en verano, nos sentábamos bajo sus ramas y devorábamos las frutas tibias y dulzonas. También los higos, la uva, las almendras... mi padre plantó un jinjolero que daba unos riquísimos frutillos marrones con los que disfrutábamos a finales de septiembre.

Pero bueno, vamos a hablar de jabón, de eso trata este blog. Vista mi pasión por los cítricos tenía que realizar un jabón dedicado a ellos, para los amantes de este aroma chispeante y delicioso.



La fórmula contiene aceites saponificados de oliva, aguacate, palma y coco, manteca de mango y manteca de karité. Lo recomendaría para pieles con tendencia a grasa, con granitos o exceso de sudoración.




Están aromatizados, por supuesto, con aceites esenciales* de lima, limón, naranja, pomelo, lemongrass y citronela. Pasados los meses, los jabones conservan un olor fresco, muy agradable para los amantes de este tipo de fragancia.

* Hay personas alérgicas a los cítricos y sus derivados, cosa a tener en cuenta antes de utilizar estos jabones. En realidad cualquier persona con alergias debería leer bien el etiquetado de los productos que utiliza para su aseo personal o para la limpieza del hogar. De esta forma. se asegurarán de no añadir productos que aunque sean naturales, pueden producirle molestias en su vida diaria.







Si lo desean, ya pueden disfrutar de estos jaboncitos, les esperan en nuestra despensa.

Espero que les gusten.

Saludos y hasta pronto.



miércoles, 10 de septiembre de 2014

Ya estamos preparando los nuevos jabones



En breve, empezaremos a publicar las novedades para el otoño/invierno.
 Estamos preparándolo todo con la ilusión de siempre, 
con más paciencia y cuidado que nunca.

 Saludos y hasta pronto.



miércoles, 23 de julio de 2014

Bodas-Wedding






Uno de los acontecimientos más importantes para una pareja es su boda. Es un día en el que se celebra su unión eclesiástica o civil ante todos sus familiares y amigos. 


En Nubes de Jabón intentamos mimar al máximo a los novios, poniendo todas las facilidades a nuestro alcance para que reciban el mejor producto. Unos meses antes del enlace suelen estar angustiados porque quieren que todo sea perfecto y siempre parece que falta tiempo... Por eso hay que ser previsores y encargarlo todo con meses de antelación, sobre todo cuando hablamos de productos artesanos.





 

Con la boda de Julia y Javi, en Mallorca, cerramos nuestra temporada de primavera-verano en cuanto a eventos se refiere. Les hicimos pastillas de jabón de sesenta gramos, elaborados con aceites de oliva virgen, coco, ricino y manteca de karité, enriquecidos con seda y vitamina E. 

El aroma fue uno de los detalles más importantes de estos jabones, ya que Julia, la novia, se decantó por aceites esenciales cítricos. Para conseguirlo, utilizamos aceites esenciales de lima, limón, lemongrass, citronela y patchulí.









A todas las parejas, a nuestros novios y novias, os deseamos una larga y agradable vida juntos. Y por supuesto agradecemos la confianza que habéis puesto en nosotros.

Ahora, continuamos trabajando en los eventos de otoño-invierno.

Saludos y hasta pronto.




miércoles, 9 de julio de 2014

Rico: Jabón de romero y cacao



La manteca de cacao pura es una grasa de origen vegetal muy versátil. Se extrae del haba del cacao (del árbol cacaotero). "En 1828 un químico holandés logró separar la parte sólida de la parte grasa de la pasta de cacao y consiguió eliminar gran parte del sabor amargo. En otras palabras lo que hizo fue separar la cocoa de la manteca de cacao, lo que permitió generar más manteca de cacao"

Se utiliza tanto en alimentación como en productos cosméticos. Su aroma es realmente delicioso, si tienen la oportunidad de olerla y tocarla sabrán de lo que les hablo. Las mujeres africanas la utilizan para mantener una piel hidratada, protegida y elástica.

El punto de fusión de la manteca de cacao es similar a nuestra temperatura corporal (36-37,5º), por lo que es realmente fácil manipularla. Es sólida a 20 grados centígrados. Puede utilizarse como bálsamo corportal, bálsamo labial (pura o mezclada con aceites, aceites esenciales, ceras, etc), es utilizada también en la elaboración de cremas, labiales, etc.

En los jabones, aporta dureza, persistencia de la espuma y un buen acondicionado.

Después de todo lo dicho, adivinarán que me gusta mucho la manteca de cacao, la utilizo en muchos de mis jabones, sobre todo en los que quiero conseguir resultados especialmente hidratantes, en jabones suaves y cremosos. Un ejemplo son estos "sencillos" jabones, compuestos por aceite de oliva virgen (macerado de romero), aceite de coco y manteca de cacao pura. Tienen un sobreengrasado del 11%, por lo que son ideales para mantener limpia y suave la piel de toda la familia (especialmente en verano, en que estamos expuestos al sol, cloro, etc).




Están aromatizados con aceites esenciales de romero, patchulí y lemongrass. Tienen ya cinco meses de curado, por lo que el aroma se ha definido perfectamente, es muy agradable.





La fórmula tiene también vitamina E, seda, y un toque de arcilla verde.










Espero que les guste.

Saludos y hasta pronto.


jueves, 15 de mayo de 2014

Nice, jabón de baobab y avellana


Baobab
Hay cosas que salen casi sin pensar, que son fáciles, agradables, sencillas. Cosas que salen bien, que nos gustan y no nos importa repetir una y otra vez. Todos necesitamos un tiempo de soledad, aunque solo sea un rato al día. 

Hacer algo que te gusta y te hace sentir realmente bien, sonreír por dentro, tal vez solo sea caminar, bañarte, leer, pintarte los labios o comer un trozo de chocolate, qué sé yo..., cada uno tiene sus pequeños secretos, esos que no comparte con nadie porque a nadie le importan. Todos necesitamos sentirnos bien aunque solo sea un breve momento cada día. No me refiero a una felicidad absoluta, ni a esa felicidad finjida, sino a un placer totalmente personal, que no se comparte con nadie porque no necesitamos a nadie para disfrutarlo.

Mi tiempo feliz de hoy ha sido fotografiar estos jabones que elaboré en febrero (ya ven, cada loco con su tema). Hacía una mañana luminosa, ideal para buscar un lugar adecuado, colocar las pastillas y dejarse llevar por su aroma a lavanda, ámbar y naranja.





Flor de baobab
La fórmula está compuesta por aceites saponificados de oliva virgen extra, coco, palma, avellanas, baobab y manteca de karité. También vitamina E y micas para los colores. Es un jabón graso, pensado para el lavado facial diario o para la ducha, con un alto acondicionado. 

El aroma (lavanda, ámbar y naranja) recuerda los perfumes masculinos, aunque no está pensado especialmente para ellos.























Principito: Los corderos comen arbustos, ¿no es verdad?
Piloto: Sí, es verdad.
-¡Ah! ¡Qué contento estoy!
No entendí porque era tan importante que los corderos comieran arbustos. Pero el principito añadió:
-Por lo tanto, ¿también comerán baobabs?
Hice notar al principito que los bobabas no son arbustos, sino árboles grandes como iglesias y que, aunque llevara consigo todo un rebaño de elefantes, ese rebaño no podría con un solo baobab.
La idea del rebaño de elefantes hizo reír al principito:
-Habría que ponerlos uno encima de otros…
Pero advirtió con acierto:
-Antes de crecer, los baobabs empiezan por ser pequeños. 

El principito Antoine de Saint-Exupéry 



Espero que les gusten los jabones y por supuesto El Principito.

Saludos y hasta pronto.

lunes, 21 de abril de 2014

Macerado oleoso de laurel y romero paso a paso. Step by step







Estos días he tenido la suerte de pasar unos días en un pueblecito alejado de la ciudad y la contaminación. Lo que es bueno para la mente y el cuerpo, también puede ser aprovechable para hacer jabón.

Precisamente es en esos lugares rodeados de naturaleza es en los que debemos aprovechar para hacer nuestras recolecciones de plantas para jabones (o para otros usos). Hay que evitar las plantas que hayan sido fumigadas. Si únicamente se han regado agua de lluvia, mejor que mejor. También hay que ser respetuosos con el medio, y no "arrasar" con todo lo que tengamos por delante, muy al contrario, intentaremos cortar las plantas con cuidado, evitando dañarlas o despoblar, por supuesto nunca cortaremos plantas protegidas. Siempre es conveniente llevar unas tijeras, para no andar dando tirones a las plantas.


Entre otras, yo recogí ramas de romero y laurel (incluyendo sus bayas ya muy maduras). Una vez en casa, las lavé para eliminar restos de polvo (siempre pueden portar bichos, larvas o deposiciones de pájaros o insectos). Después las dejé secar y me puse manos a la obra para elaborar un macerado oleoso. Para secar las hojas hay varios métodos, pero uno sencillo es escurrirlas bien y colocarlas en una bolsa de maya, con un simple secador de pelo (a baja temperatura) conseguiremos que queden bien secas.

Hacer macerados oleosos con con plantas secas es más "seguro" que hacerlos con plantas frescas (como en este caso), el motivo es bien sencillo, las plantas frescas tienen agua en su interior. La mayoría de las plantas tienen un 80-90% de agua (por ejemplo las herbáceas, o las hojas jóvenes), cuando compramos las plantas secas, ese agua se ha eliminado. Durante el proceso de macerado, el agua de la planta se mezclará con el aceite que utilicemos, por lo que las medidas se verán alteradas (en el caso de plantas leñosas como las del laurel y el romero la cantidad de agua es menor, si recolectamos hojas "viejas", la cantidad de agua se reduce). Otra cuestión a tener en cuenta es que ese agua puede macerar con el paso de los días y llegar a estropear nuestro aceite, así que utilicemos este aceite lo antes posible para evitar "disgustos". 

Una forma sencilla de secar plantas en casa, es limpiarlas y colocarlas extendidas entre hojas de papel absorvente y prensarlas con mucho peso (los libros son excelentes para esto). Al cabo de un tiempo, nuestras plantas habrán perdido el agua y estarán perfectas para hacer nuestros macerados e infusiones.

Continuando con el proceso de hoy, corté las hojas de laurel en trocitos, y desprendí las hojas de romero de las ramas más leñosas que eliminamos. 

Una vez hecho esto, es el momento de elegir el aceite. Si tenemos ya preparada la fórmula, basta con utilizar uno de los aceites que vayamos a utilizar. Es importante tener en cuenta dos factores: lo sensible que sea ese aceite al calor (ya que vamos a utilizar el método en caliente para el macerado) y el poder extractivo de ese aceite, cuanto menos cantidad de ácido oléico tenga un aceite, mayor capacidad de extracción tendrá (más capacidad de extraer las propiedades de la composición de la planta), por ejemplo los aceites de girasol, soja, maíz, colza y aceite de almendras dulces.





Colocamos las hojas en un bol, y añadimos la cantidad de aceite que deseemos (en mi caso, hasta cubrir las hojas). Utilicé aceite de girasol.



Seguidamente, trituré esta mezcla tal y como se ve en la fotografía siguiente:


Ahora es el momento de añadir la vitamina E, que nos ayudará a evitar el enranciamiento. Como vamos a hacer la extracción con calor, pondremos el 2% del peso del aceite en vitamina E y mezclamos con unas varillas.


Una vez hecho esto, colocamos la mezcla en un bote de cristal limpio, y cerramos con fuerza la tapadera para evitar que se derrame el contenido.


Es el momento de preparar el baño maría, tan sencillo como colocar el bote en una olla llena de agua. Esta olla la pondremos al fuego, a intentando conseguir una temperatura más o menos constante de 45º durante tres horas.


Cuando pasen las tres horas, retiramos la olla del fuego, y dejamos que se enfríe antes de sacar el bote.

Seguidamente haremos un doble colado, uno con un colador más grueso, y otro con uno de tela. Si queremos que el jabón tenga "tropezones", hacerlo exfoliante, etc, no tenemos porqué hacer un filtrado tan exaustivo.


Primer colado

Filtrado

Hemos llegado a nuestro objetivo, ya tenemos un macerado o extracto oleoso de laurel y romero, este es el color del aceite, un intenso verde oliva. Y el aroma... ha invadido mi estudio durante toda la tarde, olor a campo, a verde, a primavera.

Guarden estos aceites preferiblemente en botellas de cristal, en un lugar fresco y oscuro hasta el momento de su uso.




Próximamente haré el jabón y hablaremos de las propiedades del laurel y del romero.

Hasta entonces, les deseo lo mejor.

Espero que les guste.

Saludos y hasta pronto.